La era de Relay llega a su fin
La startup Relay, que hace apenas unos años parecía uno de los actores más prometedores en el ámbito de la automatización con IA, cesa oficialmente sus operaciones. La empresa fue fundada en 2021 y desde el principio se posicionó como «el nuevo Zapier»: un servicio capaz de liberar a los usuarios de las tareas rutinarias automatizando la interacción entre decenas de aplicaciones. La idea era que, mediante la inteligencia artificial, no solo se conectaran programas según reglas rígidas, sino que se comprendiera la intención del usuario y se construyeran cadenas de acciones de forma autónoma. El servicio permitía describir una tarea en lenguaje natural, y la IA la desglosaba en pasos y seleccionaba las integraciones necesarias, lo que despertó un gran interés entre los profesionales cansados de configurar escenarios manualmente.

En el punto álgido del interés por los modelos generativos, este enfoque parecía extremadamente oportuno. Sin embargo, como demostró la práctica, ni siquiera una tecnología sólida garantiza la sostenibilidad de un negocio. El anuncio oficial del cierre se publicó ya en julio, por lo que la comunidad tuvo tiempo de asumir lo inevitable y empezar a buscar alternativas. Ahora se conocen las fechas exactas de la desconexión, y han llegado antes de lo que muchos esperaban.
Fechas clave y consecuencias para los clientes
Los usuarios de pago de Relay deben darse prisa: el acceso a la aplicación se cerrará por completo el 14 de septiembre. Esto significa que, antes de esa fecha, deben exportar todos los datos críticos y trasladar sus escenarios de automatización a otras herramientas. Para quienes usaban el plan gratuito, la situación es aún más dura: sus cuentas ya fueron desactivadas el 15 de agosto. En la práctica, el núcleo gratuito de la audiencia perdió el acceso de inmediato, sin período de transición.

Esta desconexión por fases es una práctica habitual en el cierre de servicios SaaS. Permite aliviar la carga de la infraestructura y concentrar los esfuerzos en la migración de los clientes más importantes. Aunque para los usuarios comunes siempre es estresante: a nadie le gusta que una herramienta habitual desaparezca de la noche a la mañana. Es especialmente desagradable para los equipos pequeños que pudieron integrar Relay en sus procesos de negocio y ahora tienen que configurar nuevas soluciones en un plazo muy ajustado. Eso sí, casi cualquier servicio de automatización avanzado ofrece funciones similares, así que la transición difícilmente será una catástrofe.
Es importante señalar que Relay no se desvanece en el aire. El equipo del proyecto, incluido su director ejecutivo, se traslada a Google Chrome. No se trata de una compra de activos, sino más bien de una contratación estratégica: Google incorpora a personas que durante varios años construyeron complejos sistemas de automatización con IA en un entorno de dura competencia. La experiencia que aportarán puede resultar mucho más valiosa que el propio producto Relay.
Jacob Bank regresa a Google
El líder de Relay, Jacob Bank, conoce bien la cultura corporativa de Google. Ya en 2015, su anterior startup Timeful fue absorbida por Google, tras lo cual Bank ocupó el puesto de líder de producto, encargándose del desarrollo de Gmail, Calendar y Chat. Ahora regresa con un nuevo estatus: vicepresidente de producto para Chrome. Según su perfil de LinkedIn, su área de responsabilidad incluirá no solo los equipos de producto, sino también la interacción con desarrolladores, algo especialmente importante para un navegador que depende de extensiones y herramientas para programadores.

En su mensaje en X, Bank calificó su incorporación al equipo de Chrome como una oportunidad ideal para aplicar la experiencia acumulada. También insinuó que el equipo tiene grandes ambiciones en cuanto a la IA en Chrome, sin revelar planes concretos. Esa discreción es característica de las grandes empresas tecnológicas, que prefieren mostrar primero los resultados antes que anunciar ideas en bruto.
¿Qué hará exactamente Bank en su nuevo puesto? Lo más probable es que su tarea sea integrar la inteligencia artificial en los escenarios de uso del navegador. Teniendo en cuenta que durante mucho tiempo desarrolló productos donde el trabajo con texto y calendario es clave, cabe esperar que Chrome incorpore funciones relacionadas con la planificación inteligente y sugerencias contextuales. Quizás nos espera un asistente que no solo responde a consultas, sino que ayuda activamente en las tareas cotidianas, desde redactar correos hasta organizar pestañas. Bank ya ha demostrado su capacidad para convertir tecnologías complejas en soluciones de producto sencillas, así que las expectativas no parecen exageradas.
La gran apuesta de Google por la IA
El traslado del equipo de Relay a Chrome forma parte de una estrategia más amplia de Google para integrar la inteligencia artificial en todos sus productos clave. Ya ahora Gemini está integrado en los resultados de búsqueda y en el navegador, y el número de usuarios de este modelo supera los 1.000 millones. Es una base enorme que sigue creciendo. Además, contar con especialistas propios en automatización permite a Google implementar ideas audaces con mayor rapidez, sin depender únicamente de sus equipos internos de investigación.
Desde el punto de vista de los usuarios, este refuerzo de la IA en Chrome podría significar el paso del consumo pasivo de contenido a una interacción activa. El navegador sería capaz de analizar el contexto de la página, anticipar los siguientes pasos e incluso ejecutarlos por ti. Por ejemplo, en el futuro se podría pedir a Chrome que reserve una mesa en un restaurante, encontrando el momento adecuado en el calendario, o que prepare un informe a partir de las pestañas abiertas. Por ahora son solo escenarios hipotéticos, pero la dirección es evidente. Google lleva años invirtiendo en la búsqueda «inteligente», y la aparición de un asistente de IA directamente en el navegador parece el siguiente paso natural.
Qué significa esto para el mercado de la automatización
El cierre de Relay es otra señal de alerta para el mercado de las startups de IA. Por un lado, la demanda de automatización crece y las corporaciones están dispuestas a pagar por la eficiencia. Por otro, la competencia de las grandes plataformas es cada vez más feroz. Google, Microsoft y Amazon integran la IA en sus ecosistemas, lo que hace que las soluciones nicho independientes pierdan relevancia. A las startups les resulta cada vez más difícil competir con los gigantes, que pueden ofrecer funciones básicas de forma gratuita.
Sin embargo, también hay un aspecto positivo: los equipos que han acumulado competencias en automatización se convierten en personal valioso para esos mismos gigantes. Esto es precisamente lo que observamos con Relay. Bank y sus colegas no se quedan sin trabajo: obtienen la oportunidad de influir en un producto que usan miles de millones de personas. Esto forma parte de una tendencia más amplia: cuando el mercado se sobrecalienta, las empresas jóvenes o encuentran su nicho, o sus mejores especialistas pasan a las corporaciones, donde pueden escalar sus ideas sin luchar constantemente por sobrevivir.
Al final, los usuarios salen ganando. Las tecnologías desarrolladas en el seno de una startup no desaparecen: fluyen hacia proyectos de mayor escala. Y quién sabe, quizás dentro de unos años las funciones que se idearon en Relay se conviertan en algo habitual en todos los navegadores. Solo necesitaron una infraestructura más potente y un mercado preparado para esos cambios.



